miércoles, 7 de agosto de 2013

Dulce Desafío Capi 7 " Noche Trágica"



Capítulo Siete
Noche Trágica


Escrito por Felin28

Madison se ha quedado en el jardín confundida… aterrada por la amenaza de Meritxell, ella ama a Damian, con él se siente plena en todos los sentidos, pero el tenerlo tan cerca, al recordarlo ella se estremece de nuevo.

Hay en él algo diferente, no había otro motivo por el cual haya salido ileso, por cosas menores ha lastimado mucho más, él debería…

El dolor de cabeza era cada vez más fuerte y comienza a cegarla, ya no puede pensar claramente, sin embargo duda si correr a pedirle ayuda a Calliope ya que ella como siempre terminará ayudándola aunque eso signifique que cada vez ella tenga más control  sobre ella.

Se odia por la “blanda” que puede ser ante ella, siempre le ha resuelto la vida cuando está en aprietos, de eso no cabe duda, aunque el precio que tiene que pagar es como el juramento que le acaba de hacer de que no volverá a acercarse de nuevo a Damian.

Si se queda sola sabe que no podrá contenerse más, la necesita, ella ya ha pasado por esto y para ella fue casi como un dolor menstrual que iba y venía durante días.

Pero Clarisa al negarse a aceptar sus dones a diferencia de Calliope es que los “cambios” le afectan más y aunque le cueste trabajo aceptarlo el poder de su hermana ayuda a controlarse mejor. Necesita tomar aire un rato lejos de ahí, quizá el ir a su habitación y descansar un rato le serviría, sino tendrá que buscarla en la fiesta, el estar junto a Maritxell a pesar de que suele ser una pesada la mayoría de las veces la reconforta siempre.

Los pasillos de las residencias estudiantiles un sábado por la noche son solitarios y están en completo silencio, los pocos que se encuentran están estudiando o descansando, los demás como cualquier adulto joven es que se están divirtiendo bebiendo, bailando… conviviendo con los demás, por lo cual Mady escucha el eco de su pisar mientras llega a su habitación, un par de ocasiones escucha algún ruido detrás de ella, pero al voltear es que no hay nada, ni siquiera una sombra.

Entra y se tumba en su cama, el dolor cada vez es mayor e insoportable.

—Dije que esto no se iba a quedar así Pequeño Desafío —Damian entra a la habitación dos segundos después de Madison y pone el cerrojo a la puerta detrás de él— hoy quería que esta noche fuera especial para ambos, sé que lo deseas tanto como yo…

—¿Qué…? —Madison trata de ponerse de pie, aunque con el dolor la visibilidad está afectada al igual que otros sentidos— Damian te he dicho que tú y yo… es peligroso, aléjate de mí… las cosas…

—Ni la pedante de tu hermana podrá separarnos… tú eres mía Clary y esta noche pienso…

—Aléjate… tú no puedes…

—Claro que puedo e incluso si no te resistes lo disfrutarás también mi Pequeño Desafío, ni creas que voy a desperdiciar…

Cae de rodillas y comienza a sangrar, una cortada cerca del mentón poco profunda comienza a sangrar.

—Te dije que te alejaras de mi… ahora es demasiado tarde para eso.

—Tenía razón sobre ti Clary…

—¿De qué estás hablando?

—Desde el primer momento en que te vi supe que eras… diferente y hoy en luna llena, tu cumpleaños…

—¿Diferente?

—Irradias energía… no sabía exactamente de qué tipo, porque al estar junto a tu hermana me confundía un poco, ella por ahora es más poderosa la perra… —se escucha un crujir como de huesos rompiéndose al mismo tiempo— ¿qué estás…?

—Te dije que era demasiado tarde. Y no te atrevas a mencionar a Calliope de ninguna manera.

—Ponte en mis manos Pequeño Desafío —se oyen más huesos romperse— y serás mucho mejor que tu hermanita en todos los sentidos y dejarás de ser su sombra para siempre…

—T-e d-i-j-e q-u-e… —Damian pone ojos de terror y pone los ojos en blanco antes de caer como muerto ante los pies de Madison.

Ella ve horrorizada la escena, y siente que va a estallar. La cortina fucsia de Calliope se enciende en llamas y Madison sale corriendo de la habitación desesperada.

Llega corriendo al jardín donde se había encontrado con Damian tiempo atrás, respira profundo tratando de aclarar su mente y decidir qué hacer. La sirena de incendio se oye a los lejos y comienza a ver movimiento en la residencia… ella corre atravesando el campus para ir al pueblo en busca de su hermana, pero tan solo ha corrido unos cien metros y se detiene. Meritxell debe estar todavía con Carter en su habitación, no cree que ya esté en la fiesta es temprano todavía, aún debe estar en su celebración privada.

Cinco minutos después está tocando desesperadamente la puerta de Carter.

Carter asoma la cabeza a tan desesperado ruido.

—¿Madison? —dice sorprendido al ver que ella está llorando—, ¿te encuentras bien?

—Calliope… —es lo único que puede articular.

Entra y ve a Carter en calzoncillos y a su hermana en la cama cubriéndose con la sabana solamente.

—Amor… ¿podrías…? —pero Carter ya se está enfundando en sus pantalones y toma su camisa del suelo.

—Estaré afuera si me necesitan amor —se acerca a Meritxell y le da un beso en los labios antes de salir de la habitación.

Esperó Maritxell unos segundos antes de hablar.

—¿Qué has hecho? —dice sin rodeos.

—Creo que he matado a Damian…

—¿Qué?

—Me ha seguido a nuestra habitación y él… el fuego…

—¿Qué fuego? Mady… que has hecho, eres tan estúpida que… me prometiste que… debiste de… —Meritxell se levanta de la cama y comienza a vestirse, está furiosa y Madison la puede sentir dentro de ella.

—¿Cuántas veces te he pedido…?

—Si fueras consciente de lo que eres y lo aceptaras no tendría que hacerlo, pero eres tan…

—¡BASTA! —Madison grita y la bombilla de la lámpara estalla.

—Pequeña idiota deja de hacer tonterías que ahora tendré que…

—Soy lo suficiente madura como para…

—Claro madura… —Meritxell dice déspotamente— dime ¿cómo diablos vas a justificar que tu profesor estuviera contigo en tu recamara un sábado por la noche y él probablemente esté muerto en una habitación en llamas?

—Nadie me vio…

—Hermanita, eso no ayuda nada… todo mundo sabe que “tienes” una relación de trabajo con él, atar cabos no será difícil…

—No me trates como una niña…

—Pues deja de comportarte como tal.

—Ya no quiero ser tu sombra.

—Pero, ¿Qué estás diciendo?

—La perfecta Calliope al rescate de su inútil hermana.

—Pues acepta lo que eres y…

—¡NUNCA! —Y Madison sale corriendo de la habitación.

Meritxell se calma un poco y sale tranquila de la habitación donde a unos pasos está Carter viendo sorprendido a Madison correr por el pasillo.

—¿Sucede algo?

—Necesito ir a mi habitación a checar algo amor y de ahí nos vamos al pueblo que los chicos deben estar esperándonos.

Una vez que llega a la habitación no hay rastro de Damian ni del incendio que Mady le había dicho, así que por el día de hoy no había problemas.

Mañana investigará que ha sucedido con Damian.

Hoy tenía algo que celebrar y aunque no es como esperaba que fuera su cumpleaños diecinueve, no pensaba cancelar sus planes.

Está preocupada por su hermana, más noche hablará con ella.

Es cierto no son las mejores amigas del mundo, pero ¿eso de odiarse a ese grado?

***

Han pasado dos semanas desde su cumpleaños y Madison y Meritxell no se hablan.

Madison no le da la oportunidad, antes de que Calliope se levante ella ya no está y cuando regresa por la noche o lo hace antes que su hermana o mucho tiempo después de que ella se haya dormido.

Lo mismo hace con las clases que tienen en común.

Y desde aquella noche nadie ha visto a Damian.

Cuando Meritxell fue a preguntar a su facultad solo le han dicho que está de permiso fuera de la universidad por tiempo indefinido.

viernes, 2 de agosto de 2013

Dulce Desafío Capi 6 " Proyección Lunar"



Capítulo 6
­­Proyección Lunar

Escrito por Dark Juliet


Madison caminaba con paso seguro, no le importaba nada más que el hombre que la esperaba; su primer y mejor amigo, aquel que jamás le había pedido nada. Lo amaba pero no sabía como hacerlo sin destruirlo, ella siempre tenía ese miedo estúpido de no poder controlar esa maldita herencia familiar.

¿Por qué no pudieron darle propiedades o dinero, algo más provechoso que un libro viejo y una energía no solicitada?

Llegó hasta el jardín, ahí era donde siempre se sentaban a platicar o simplemente a ser observada por Damian, él adoraba verla y ella a él. Madison comenzó a sentirse extraña, miró al cielo, le sorprendió descubrir que había luna llena. Su fuerza era la luna, su poder iría a destinos insospechados con un eclipse. Se encogió al recordar el último eclipse de sol, ¿Le pasaría lo mismo que a su hermana? Iba tan ensimismada que no notó que Damian se hallaba detrás de ella; él sin hacer caso a su sentido común la sujetó por la cintura y acercando su boca al oído, le dijo: “Feliz Cumpleaños Clary”.

Madison volteó para quedar de frente a él, Damian no la soltó sino que al contrario la acercó más hacía sí mismo.

—¿Qué haces Damian? —Preguntó ella temblando, no tenía muy claro si era de miedo o de excitación, pero el sentimiento no era agradable— suéltame, no me gusta que…

—Lo sé, no te gusta que te toquen —Damian le retiró el mechón de cabello con que siempre se cubría uno de sus ojos— pero hoy quiero tocarte, sé que soy mayor que tú y que esto esta totalmente equivocado “oficialmente” pero mi corazón me dice que eres lo mejor que me ha pasado y que no puedo dejarte escapar.

Madison cerró los ojos, lo que menos quería oír eran esas palabras, pero no podía explicarle que ella era un arma, una asesina en potencia. La única que lo sabía era su hermana, la única que lo recordaba era ella. Con ambas manos lo golpeó en el pecho tratando de soltarse de su agarre sin conseguirlo.

—Por favor Damian, esto no está bien, somos amigos…

—Me amas Clary, lo veo en tus ojos —Damian la tomó de la barbilla levantando su cara —en estos hermosos ojos lilas, eres mía Madison Clarisa Dempsey

Damian convirtió en nada la distancia que separaba su boca de los labios de la muchacha, luchó por mantener los ojos abiertos y ver las diferentes expresiones que pasaban por la cara de la que pronto sería su mujer. La reclamaría para sí, sería totalmente de él.

De pronto sintió un arrollador dolor en la espalda, no tuvo más remedio que soltar a Madison. Al voltear sólo hizo un gesto, era Maritxell.

—Pero si es la reina de hielo —dijo Damian con los ojos entrecerrados— ¿con qué me golpeaste en la espalda?

—Vamos Mady, la fiesta nos espera

Madison negó con la cabeza, no se sentía bien. Maritxell frunció el ceño y entonces supo cual era el malestar de su hermana. La luna se encontraba justo encima de ellos, los ojos de Madison se hicieron un poco más obscuros.

—Vete Damian— lo urgió Madison sin verlo— creo que ya no podré trabajar para ti, yo… esto… no puedo tener nada con nadie, lo siento.

—Pero Clary…

Maritxell expresó el asco que le dio que llamara así a su hermana. Se plantó delante de él.

—Si no la dejas en paz yo misma te reportaré de acoso a una estudiante, sabes que esta prohibido.

Damian se alejó del lugar, si esa niña creía que sería la última vez que sabría de él estaba muy equivocada.

Maritxell se volvió a su hermana, Madison tenía los ojos cerrados y una expresión de profundo terror en el rostro.

—¿Le hice daño Maritxell? —Madison bajo la cabeza y apretó más los ojos.

Maritxell puso los ojos en blanco, otra vez el mismo problema, la inseguridad de su hermana la tenía fastidiada.

—Creo que vivirá Mady, el problema es que jamás te podrás acercar a él otra vez —Maritxell tomó la cara de su hermana entre sus manos obligándola a abrir los ojos—. Nunca Mady, él no te conviene, júrame que jamás dejaras que se acerque a ti como lo hacía hoy.

—Maritxell… lo amo…

—No hermanita, él te hizo creer eso —Maritxell apretó un poco más su agarre hasta que Mady sintió dolor —júramelo o iré a acusarlo y los correrán a ambos, no querrás hacerle eso a nuestros padres, ¿o sí?

—No, pero…

—Nada de peros Mady, sabes lo que pasa cuando alguien se te acerca, sabes que eres peligrosa.

Mady asintió con desgana y fue entonces que Maritxell la soltó, arregló su vestido y caminó rumbo a la entrada principal de la escuela. Mady no se movió, cerró los ojos un momento pero de inmediato los volvió abrir.

—¿Cómo sabías que estaba aquí Calliope?

—Te seguí Mady, solo es por tu bien— Maritxell le dirigió una sonrisa confiada y siguió su camino.
Maritxell estaba molesta, ¿qué se creía ese idiota seduciendo a su hermana?, ella debía arreglar eso, nadie era más bella que ella, no existía quien no usara a su hermana como sustituta de la propia Maritxell. Cuando esa opción llegó a su cabeza, supo que era cierta. Damian sólo estaba usando a Mady como una suplente del verdadero objeto de su pasión.


Maritxell Calliope Dempsey se encargaría de que ese maestro de cuarta obtuviera lo que merecía, el tiempo ya diría que sería. Sólo había dos opciones, Damian podría recibir el favor de Maritxell o su total ruina.

martes, 30 de julio de 2013

Dulce Desafío Capi 5 "¡Feliz Cumpleaños!"



Capítulo Cinco
¡Feliz Cumpleaños!

Escrito por Felin28


El primer semestre en la universidad tanto para Madison como para Maritxell había transcurrido sin grandes complicaciones, a pesar de tener que compartir habitación algo que desde hace casi diecinueve años no lo hacían, decisión de sus padres de darles a cada una su espacio a la corta edad de tres meses de edad.

Y aunque en un principio ambas habitaciones fueron decoradas de manera similar en tonos pastelosos, muebles sencillos pero con estilo, conforme fueron pasando los años fueron cambiando radicalmente.

Madison buscaba más un estilo cueva (nombre que Maritxell le había dado a la edad de ocho años) ya que antes le fue imposible hacerlo a su gusto porque sus padres se negaban a que la habitación de una de ellas fuera tan obscura, es que gracias a los consejeros y libros de educación infantil accedieron que poco a poco la decoración fuera obscureciéndose tanto en muebles como colores, primero pasaron por cafés, rojos, morados, gris oscuro, hasta que consiguió que en su mayoría fuera negra, con algunos detalles en color, algunos cuadros y decoraciones clásicas dark, su refugio quedo a su gusto hasta la edad de trece años, y hoy que está a punto de cumplir diecinueve, y lejos de casa, había conseguido a pesar de sus limitaciones el mismo aspecto a su lado de la habitación.

Maritxell era todo lo contrario, ella amaba lo blanco: la luz, como diría Madison con decoración cursi. De pequeña su habitación también fue cambiando de colores, rosa pálido, amarillo, lila, blanco… pero se le hacía tan soso que normalmente lo combinaba con colores fuertes, solo un toque porque las niñas bien no pueden verse vulgares. Había pasado por rosas, morados, rojos, naranjas, azules, predominando el fucsia; y así precisamente tenía la parte  que le correspondía de la habitación: blanco con fucsia con miles de peluches de mariposas, libélulas que ama y cojines por doquier. Todos regalos de su perfecto novio: Carter.

El cual no tardo nada en pedirle que fuera su novia, algo que había conseguido solo una semana después de que lo conoció, convirtiéndose no solo en la envidia de la mayoría de las chicas, sino también de su hermana.

Carter ha vivido en ese pueblo la mayor parte de su vida, internado en los mejores colegios no solo del país, sino del mundo desde niño. Y es por eso que muchos ya se conocen con anterioridad y el mote de las “nuevas” las hermanas Dempsey tuvieron que cargar por algunos meses al ser la primera vez que estaban en Bakerville, en realidad Madison sigue siendo la nueva para la mayoría, porque como de costumbre las amistades de ella es igual a una, casi dos, en cambio Maritxell a los tres días ya era conocida por la mayoría y a la semana por todos, algo que la popularidad de Carter ayudó.

Madison se la pasaba o en su cueva o en la biblioteca cuando no estaba en ninguna aula. Después de tres meses y a pesar de que su comienzo con Damian no fue el mejor, este que le pidió que fuera su asistente. Alegando que al ser el “nuevo” profesor, entre preparar las clases, revisar documentación, entre otras cosas perdía la cabeza y se perdía en su mundo y que alguien le ayudara a ordenar le vendría de lujo. Al principio era dos veces por semana un par de horas, después fueron cinco veces por mucho más que tan solo dos horas. Aunque era su profesor Madison amaba pasar el tiempo en esa pequeña oficina.

Damian era su único amigo.

Algo que muchos no veían con buenos ojos, incluso Maritxell que no le gusta mezclarse con ella,  ni en su vida se lo hizo ver dándole un pequeño consejo, que no hiciera cosas buenas que parecieran malas, que si quería hacer “cosas” había manera de llevarlas en secreto;  algo que Madison ignoró completamente.

Estaba cansada de seguir y acatar sus “peticiones”, y de su ayuda no solicitada.

Para evitar malos entendidos, esas cuatro o cinco horas normalmente dejaban la puerta de la oficina entreabierta, para que no se diera lugar a habladas. Mayormente trabajaban sobre las materias que impartía y le ayudaba a preparar sus clases. Al tener materias comunes con otras facultades y con la facultad de publicidad, era demasiado trabajo para que él pudiera llevar todo, por eso es que la mayoría de los profesores tenían asistentes del último año que también les servía como servicio social y preparar sus tesis, pero tomar a alguien de primer ingreso no era tan común. Cuando quedaba tiempo Damian ayudaba a Madison con sus demás tareas, y en sus descansos hablaban de todo un poco, música, libros, comidas, etc.

En un principio fue solo un pretexto para estar con ella a solas, pero después se dio cuenta que era la chica correcta, y aunque llevaba casi siempre ropa poco favorecedora, era hermosa. Y él pensaba sacar ese lado de ella: el sexy.

Madison y Maritxell solo tenían tres materias comunes, y contando las noches que compartían habitación y alguna vez se hayan cruzado en el comedor, eran pocas las veces que cruzaban palabra alguna.

Algo que ambas agradecían enormemente.

Por primera vez llevaban vidas separadas.

Maritxell se estaba terminando de arreglar para su cita.

—Mmm… carraspea para llamar la atención de Madison— ¿estas segura que no quieres ir a la fiesta para celebrar mi… nuestro cumpleaños Mady? Está bien que no somos las mejores amigas del mundo, pero por una noche… —dice con un cierto tono suplicante— podemos… estar juntas unas horas, yo voy a cenar primero con Carter y de ahí nos podemos reunir con…

—Lo siento Calliope, —se pone de pie— es que ya tengo planes, además son tus amigos y no los míos. —Y sale de la habitación.

—Mierda Madison, ¿qué planes puedes tener? ¿Irte a encerrar a la biblioteca?, sabes… —se asoma por la puerta para seguir gritando— es triste que nadie a parte de mí te pueda decir: ¡Feliz Cumpleaños Mady!, eres patética.

Madison sonríe.


Sabe que Maritxell no será la única que le deseé feliz cumpleaños este año, claro aparte de sus padres que a primera hora del día les hablaron por teléfono; hay un chico alto, delgado, ojos verdes, cabello castaño, una hermosa y encantadora sonrisa, un cuerpo que ama, unos años mayor  y peligroso para ella, quizá eso es lo que más le gusta de él.

viernes, 26 de julio de 2013

Dulce Desafío Capi 4 " !Hombres!"



Capítulo Cuatro
¡Hombres!


Escrito por Dark Juliet

Maritxell paso ese primer día tratando de conocer al maravilloso espécimen masculino que vio corriendo, pero siempre que lo encontraba estaba rodeado de muchachas que deseaban hacer con él exactamente lo mismo que ella.

Madison en cambio estuvo dándole su toque personal a su parte de habitación, era por demás decir que a Maritxell no le caería en gracia que parte de su departamento luciera como una cueva obscura, pero a Madison tampoco le gustaba tener muñecos de peluche y una pared blanca en su cuarto.

Al día siguiente, Madison se levantó tarde y se puso lo primero que encontró, un pantalón negro en conjunto con una de sus playeras favoritas que dejo afuera de la maleta en una valija más pequeña, su hermana ya no estaba en el cuarto.

—¡Cómo siempre! —murmuró Mady

Llegó tarde a su primera clase, llamó a la puerta pero el profesor o bien no la había escuchado o no tenía intención de dejarla pasar. Por desgracia Mady no entendía el concepto de “no grata”, así que entró en el salón. El maestro se giró a verla.

—Señorita Dempsey es un placer saber que nos honrara con su presencia.

Madison entrecerró los ojos pero no dejó que su coraje creciera, lo que menos quería era matar a su profesor o peor, reprobar la clase.

—¿Cómo sabe mi nombre?

—Es a la única alumna que no conozco.

Lo que Damián no dijo era que desde que se había hecho profesor, era a la única alumna que deseaba conocer más profundamente, a pesar de esas ropas obscuras y esa actitud desafiante, sus ojos decían que no era tan mala como quería aparentar. Se dio cuenta de que ella estaba molesta, seguramente porque no le había dicho que podía sentarse pero es que en si, era una tentación muy fuerte el dejarla de pie donde el pudiera verla desde cualquier ángulo, disfrutando de ese ligero enrojecimiento de sus mejillas que bien podía ser de vergüenza o de ira. Sonrió al ver como ella levantaba la barbilla en justa señal de desafío.

—Bien, mi pequeño desafío, tome asiento y mañana la quiero temprano en el salón o no la dejare entrar por lo que resta del semestre.

Madison odio el recordatorio a su abuelo pero no deseaba comenzar esa semana con problemas, esos ya llegarían después.

Maritxell llegó a la clase justo a tiempo, era de risa que su hermana no se hubiera levantado temprano ni para ducharse, pero ese no era su problema, se lo tenía bien merecido por convertir su habitación en una guarida de vagos, lo único que importaba es que ella lucia como de costumbre, es decir, perfecta.

La suerte le sonreía ese día ya que su compañero de al lado era el maravilloso chico que había visto un día antes. Se sentó en su lugar sonriéndole.

—¡Hola! —dijo Maritxell coquetamente.

—Hola, mi nombre es Carter ¿y tú eres?

—Maritxell

Ella lo miró de arriba abajo sin pizca de vergüenza, él era alto, de cabello castaño claro un poco largo, de unos bellos ojos azules y con un cuerpo de infarto, digno de un atleta.

—Bueno Maritxell, bienvenida a la escuela.

—Gracias, aunque aun no la conozco del todo —dijo con voz apenada y mostrando un gesto apesadumbrado.

—Yo te puedo mostrar la escuela, sería un placer.


Maritxell sonrió, siempre conseguía lo que quería y Carter no sería la excepción, nadie podría impedirlo, ya se encargaría ella de tenerlo exactamente donde quería. Con ella, en ella… siendo de ella.

martes, 23 de julio de 2013

Dulce Desafío Capi 3 "Viaje a las Estrellas"



Capítulo Tres
Viaje a las Estrellas

Escrito por Dark Juliet


Madison no deseaba pasar más tiempo con esa gente, simplemente sentía que eso le asfixiaba y si a esa sensación le agregamos el peso del libro…así que decidió que lo mejor sería que se marchara a su cuarto, ¿pero cómo hacerlo sin tener que mentir? Así pues que se dirigió a la mesa donde se encontraban sus padres con la perfecta de su hermana y dándoles un beso a cada uno se despidió sin darles oportunidad de preguntarle el motivo de su pronta ida.

Iba caminando rumbo a su habitación cuando alguien la detuvo por un brazo, era de todos conocido que Mady odiaba que la tocaran, vamos que solo se lo permitía al abuelo, además de que jamás se permitía ser alcanzada. Volteó con violencia, no se relajo al ver quién era.

—Charles… ¿qué quieres aquí? ­—Madison se soltó de su agarre— si estas buscando a mi hermana, déjame decirte que esta con mis padres

Charles comenzó a reír, Madison entrecerró los ojos sin dejarse amedrentar por el hombre al que apenas le llegaba a la barbilla.

—Yo sé donde esta tu hermana, quería verte a ti

—¿Y por qué?

Charles la sujetó por los brazos y la aprisionó contra la pared, levantándola hasta dejar su cara a la misma altura que la suya. Madison sintió una corriente de energía cruzando su cuerpo, sabía que pasaría si la dejaba salir.

—Hable con tu hermana…

—Creo que hicieron algo más que hablar —Madison interrumpió su comentario al ver la expresión del chico— no es que a mí me importe, pero deja decirte que no me gusta lo mismo que a mi hermana, así que pierdes tu tiempo… —se mueve violentamente para zafarse de su agarre, algo que no consigue con mucho éxito-— déjame ir.

Madison vio como se acercaba la boca de Charles a su cuello, no quería herirlo; se encontraba en esta disyuntiva cuando los brazos de Charles se aflojaron y ella cayó al suelo, aterrizando en su trasero.
—Mady, Mady, ¿qué haré contigo?

Madison escuchó, más que ver a su hermana, no fue sino hasta que la tuvo enfrente que se animó a alzar la mirada.

—¿Ibas a permitir que él te hiriera con tal de no herirlo? — Maritxell se agachó sólo para ayudarla a ponerse de pie—, no te volveré a salvar de nada ni nadie a menos que empieces a usar tu maldita cabeza, ¿lo has entendido?

Madison asintió sin decir una palabra y soltándose de su hermana se alejo de ahí, sin querer ver cuál sería el castigo impuesto a Charles.

Maritxell observó la silueta de un inconsciente Charles, le había servido hasta hace unos momentos, pero no por eso le dejaría marcharse sin obtener un castigo, después se encargaría de su hermana. Era el precio que tenía que pagar por ser ella, era el precio de la perfección y ella estaba dispuesta a pagarlo.
La fiesta estaba en su apogeo, pero para Maritxell solo era una noche más, ella merecía ese viaje y no lo perdería por un idiota que deseaba desahogarse con gemelas y mucho menos con la gótica de su hermana que no podía deshacerse de él. Como siempre, ella se encargaría de todo.

Madison llegó a su cuarto, dispuesta a acomodar el bendito libro en su equipaje, sabía que su hermana no lo leería nunca así que ni siquiera importaría si no lo llevaba, estaba a punto de dejarlo fuera de la maleta cuando algo oprimió su pecho.

—De acuerdo, lo llevaré —murmuró entre dientes.

—¿Ahora ya hablas sola hermanita?

—No deseo pelear Calliope, quiero dormir y eso es lo que voy a hacer cuando pueda cerrar esta pesada maleta

Maritxell la dejo sola, poco después de la media noche, ambas dormían tranquilas en sus camas.
Los días hasta que pudieron subirse al avión les parecieron interminablemente eternos a ambas hermanas, pero por fin ya era tiempo de ir rumbo a la nueva aventura, o eso era lo que todos les decían al despedirse. Para las gemelas era sólo una franja más de libertad.

El viaje hasta la escuela fue largo pero nada más entrar, el cansancio fue lo último en la mente de las dos muchachas.  Había un chico, pero no era cualquier chico, era el más maravilloso del mundo. Jamás habían visto algo así, se encontraba haciendo deporte, corriendo más específicamente y era obvio que era popular.

Maritxell sonrió a la expresión perpleja de su hermana.

—Ni lo pienses hermanita, está fuera de tu línea.

Madison no dijo nada y caminó hasta la oficina donde les darían la llave de su habitación, con suerte la alejarían de ella totalmente durante los próximos cuatro años. Pero como todo en la vida de las gemelas, nada les salió como lo esperaban, tenían que compartir habitación sin opción a cambio y toda por la divina intervención de sus padres.


No es necesario señalar que las hermanas detestaron su suerte aún más que el día en que decidieron ser enemigas.

sábado, 20 de julio de 2013

Dulce Desafío Cap 2 "Verdades Casi Ocultas"



Capítulo Dos
Verdades Casi Ocultas


Escrito por Felin28

—¡Abuelo! —Madison dice sorprendida— ¿Qué haces aquí? mis padres habían dicho que…

—Mady, mi pequeña rebelde, la verdad es que no tenía muchas ganas de levantarme de la cama, sabes que desde que tu abuela falleció las cosas no han sido las mismas, cada día me cuesta más trabajo levantarme… —dice quejumbroso— pero, —suspira— tú padre no me perdonaría que no viniera a su vigesimoquinto aniversario y yo no me perdonaría no ver a mis dos pequeños dulces desafíos antes de que se marchen a aquel colegio.

—Sabes que no nos iríamos sin haber ido a verte antes y me alegro que te hayas animado a venir a… ¿Por qué nos sigues diciendo tus dulces desafíos?

—Porque lo han sido desde que nacieron Madison, desde antes de que nacieran, eran unos dulces desafíos para ambas familias, y hoy aunque traten de ser tan diferentes, saben que se complementan, no solo físicamente amor, en todos los aspectos son tan parecidas y desde el vientre ustedes ya peleaban por no serlo y verte simplemente, no me puedo imaginar a Meritxell con esos trapos tan Dark y a ti no te vería con la moda de Meritxell que a veces parece sacada de una pasarela, con su ropa tan ceñida… pero recuerda…

Meritxell aparece por la puerta trasera del salón sola y ve a su abuelo, comienza a caminar con ese porte tan recto  sonando y haciendo eco a cada paso que da, cinco segundos después aparece por la misma puerta Charles.

—Mi viejito adorado —Meritxell se le prende por el cuello desde la espalda— creía que no ibas a venir, o eso dijo…

—¿Dónde estabas Meritxell? Llegue hace un rato y me ha costado trabajo ubicar a tu hermana aquí sola y tu ni…

—Por aquí por allá, ya sabes cómo son estas cosas… pero me alegro que hayas venido.

—¿Y por allá, como te fue hermanita?

—Más divertido que estar aquí en la mesa hermanita.

—¿Y terminaste o solo…?

—¿Envidia… si quieres puedo…?

—¡Basta, basta! —El abuelo Dempsey les grita y todas las personas del lugar voltean a verlos— damos un paseo, tengo algo que darles y en estos momentos privacidad aquí adentro es que no tendremos.
Durante unos minutos estuvieron caminando por el inmenso jardín de la casa, hasta que se detuvieron en la pérgola del jardín y tomaron asiento

—¿Por qué tan misterioso Abuelo? —Madison pregunta primero.

—A su abuela le hubiera encantado ver sus rostros cuando les entregara esto que ha pasado por su familia por generaciones, pero ella —se descompone un poco la dureza del señor— se marchó antes de tiempo, perdió la batalla contra el cáncer, sé que quizá aún no sea el tiempo, faltan 3 años  para que ustedes cumplan 21 años, pero no sé si llegaré a ese día y como en unos días ustedes se marcharan lejos, creo que es el momento de hacerles entrega de su herencia, de parte de ella. — Saca de su bolsillo del saco dos pequeñas cajas— esta —le entrega a Madison una, — es tu símbolo y tiene un dije de un eclipse donde lo que más destaca es la luna, siempre debe estar contigo y esta —se voltea y le entrega a Meritxell otra caja idéntica, el dije es muy parecido al de su hermana pero el sol es el que resalta— la noche y el día, tan diferentes, pero se complementan como el uno con el otro, así como ustedes mis pequeños desafíos.

—¿Sigues aún con eso? —Maritxell dice en reclamo— no crees que…

—Si hubieras estado a tiempo… —Madison intervine.

—Tan parecidas, pero tan diferentes y el poder —El abuelo Dempsey se toca el corazón— aquí en cada uno de ellos encontraran la verdad algún día, cuando más lo necesiten ustedes, sabrán elegir… —Madison iba a interrumpirlo pero al ver su expresión guardó silencio— nunca se despejen de sus dijes y en este libro encontraran más respuestas incluso antes de formularse la pregunta, deben cuidarlo, nadie… nadie más que ustedes deben tener acceso a él, deben guardarlo y protegerlo como si su vida dependiera de ello —les entrega un libro enorme como de 40x40 cms y unas 400 pags que tenía dentro de su saco.

—¿Cómo demonios es que eso…? —Madison vuelve a guardar silencio ante la mirada de su abuelo.

—Ese vocabulario niña, recuerda nos tratan como nos ven —Maritxell sonríe— y esto también va por ti niña, que comer un poco más no te caería nada mal —se pone de pie— y hablando de comida… ¿ya habrán servido la cena? Que muero de hambre.

Los tres caminan de nuevo al interior de la casa, y mientras lo hacían Maritxell se burlaba de Madison que era quien cargaba el pesado libro con cierta dificultad.

Cuando el abuelo fue a saludar a su hijo las dos hermanas  se quedan mirándose.

—Eso —señala el libro— definitivamente va en tus maletas Mady que en las mías no hay espacio y no quiero…

—Entonces, por lo menos puedes subirlo a la habitación y…


—¿Y arruinar mi manicure? —se aleja riéndose hacia sus padres que la llaman, mientras que Madison comienza maldiciendo por lo bajo caminando rumbo a las escaleras.

jueves, 18 de julio de 2013

Dulce Desafío Cap 1 "Despedidas"




Capítulo Uno
Despedidas



Escrito por Felin28

—Antes que nada, queremos darles las gracias —el señor Dempsey con un nudo en la garganta habla con dificultad— a todos nuestros amigos, familiares que está noche tan importante comparten con nosotros esta gran… estas grandes alegrías, a veces es difícil decir que cumplir 30 años no es tan fácil, pero Adeline ha hecho que estos años no los haya sentido pasar a su lado, solo soy consciente por el hecho que mis dos hermosas hijas han dejado de ser unas pequeñas y que en un par de días viajarán a Francia para ingresar a la prestigiosa universidad de Baskerville donde Madison Clarisa—que lleva un vestido negro de satén arriba de la rodilla con un pequeño volado en la falda y un corsé negro con lila que hace juego con una torera negra para cubrir sus hombros ya que no le gusta enseñar su marca de nacimiento, (aunque su hermana lo niegue) el negro y el lila combinan perfectamente y si esto hace que sus ojos resalten aún más y en vez de lila a veces parezcan más violetas es que lo seguirá haciendo, su cabello rubio rojizo lo lleva suelto y perfectamente lacio, labios rojos, ojos ahumados y el peircing en la ceja derecha le da ese look perfecto, y aunque trató, es que no pudo evitarlo, y lleva botas negras de cordel casi hasta la rodilla y con un poco de plataforma— estudiará Publicidad —una lagrima recorre su mejilla mientras señala a su hija— y Meritxell Calliope —llevaba un pequeño moño alto con algunos mechones de su cabello rubio claro cayendo descuidadamente en partes específicas, un vestido negro ceñido y cuello alto con la espalda completamente descubierta ya que ella amaba mostrar su lunar en forma de eclipse y ese color hacía que su piel bronceada luciera aún más, sin decir las horas en el gimnasio y dieta rigurosa que lleva, zapatillas negras de encaje que hacían juego al cuello del vestido, pequeños pendientes y un par de pulseras de oro blanco en la mano derecha, maquillaje sencillo y muy natural haciendo que sus ojos lilas luzcan más grises que de costumbre— estudiará Diseño Gráfico… mis dos orgullos —extiende ambas partes para que suban a la plataforma donde están sus padres.

—Las extrañaremos mucho mis niñas —Adeline comienza a llorar— pero después de estudiar las mejores opciones no podíamos escatimar recursos para ofrecerles como siempre lo mejor que esté en nuestras manos y aunque no las tendremos cercas podremos viajar algunas veces A Baskerville y conocer el castillo donde está la universidad y los pueblos a sus alrededores y pasar algunos días con ustedes, de igual manera saben que cuando quieran podrán venir a pasar una temporada con nosotros.

La noche pasó sin grandes contratiempos y fue muy tranquila realmente.
Meritxell desapareció cerca de una hora, y sus padres nunca se dieron cuenta, ya que sus amigas le cubrieron la espalda por cualquier eventualidad.

Madison como siempre la mayor parte de la noche se la pasó sola sentada en la esquina de la mesa, interrumpiendo su mundo algunos familiares o amistades de su familia que se acercaban a despedirse y desearles lo mejor del mundo a ella y su hermana en su nueva aventura en otro país.
Todo estaba tranquilo hasta que él apareció y Madison sintió un escalofríos recorrer su espalda, era él y no podía creerlo.

¿Qué era lo que hacía ahí?

—Maldita sea Meritxell, ¿Dónde diablos te metes cuando te necesito?— dijo por lo bajo, pero moviendo la cabeza, sabía dónde estaba… despidiéndose de Michael o ¿era Charles? Le da lo mismo porque va a ir por ella, no piensa pasar por esto sola.


No otra vez.

martes, 16 de julio de 2013

Dulce Desafío (introducción)


Escrito por Felin28


—¿En verdad te piensas poner eso para esta noche? —Meritxell parada frente a la puerta ve la ropa que su hermana Madison piensa a usar en la fiesta de despedida y aniversario— ¿no te has enterado querida que el negro y el terciopelo han pasado de moda en los últimos años? —con una torcida sonrisa se burla—, además no creo que mis padres vayan a estar muy de acuerdo que una de sus pequeñas vaya con esas “fachas” a su aniversario y nuestra despedida.

—¿No tienes algo más más importante que hacer que venir a “hablarme”? —dice tratando de ignorarla mientras rebusca entre su ropa— Tu novio… Rossell, ¿o cuál era el de turno? Deberías despedirte porque no creo que viaje a Francia con nosotras.

—Rossell es historia vieja hermanita, con Charles me despediré esta noche después de… además que te importa si me despido o no de él…

—¿Vas a dejar la fiesta para…?

—¿Quién te dijo que tengo que abandonar la fiesta para hacerlo? Y aunque creas que el lila y el negro combinan, deberías darle gusto a mis padres por una vez y lucir esas piernas, que me imagino que la herencia también algo te debió llegar y no creo que luzcas mal si usas un vestido y tacones altos, aún estás a tiempo de correr a una tienda y comprar algo “lindo” a menos que quieras que te preste algo…
—No quiero parecer una zorra barata en uno de tus diminutos vestidos Meritxell, y por si no lo has entendido, no gracias.

—Lo que necesitas es que te den una buena follada para ver si te quitan esa amargur… —se toma el brazo a causa del ardor que siente.

—Si ya no te puedo servir de nada, dejo de quitarte mi tiempo que es valioso —y como si algo o alguien la hubiera aventado, Madison cae sobre su trasero.

—¡Bitch! —grita mientras se pone de pie.

—A mucha honra Madison —sonríe y se da media vuelta— por cierto si te hace falta tengo crema depilatoria… si sabes para que sirve ¿no? —esto último lo dice mientras camina ya por el corredor, conoce el temperamento de su hermana y no quiere correr riesgos con sus padres a que cambien de opinión de mandarlas de viaje al ver lo mal que se llevan.

Y no piensa poner en riesgo ese viaje tan maravilloso de 4 hermosos años.
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