jueves, 25 de noviembre de 2010

Capítulo 9 de Amar... Te Duele "Señales de vida"



Amar...Te Duele
Capítulo 9  "Señales de Vida"


Bueno tengo que dar las gracias que por lo menos hoy pude dormir tranquila, no hubo ninguna pesadilla que interrumpiera mi sueño, así que ya es ganancia.

Me alisto como todos los días para ir al cole, bajando a la cocina, la historia siempre es la misma.

¡Que vida tan patética tenga, tan sosa, tan aburrida! —me voy repitiendo mientras bajo.

Y si definitivamente es lo mismo todos los días, Arturo molestándome, Ed, cariñoso pero igual de distraído que yo, mis papás ajenos a como me siento.

Nos dirigimos hacia el colegio, la verdad, hasta mis amigas me dan pereza en estos días; solo se lo pasan preguntándome ¿qué cómo estoy?, ¿cómo me siento? y cada vez que lo hacen me siento peor; y no por mi sino por ellas, ya que descargo mi frustración en su dirección; bueno además dicen que las amistades en las buenas y en las malas ¿no?.

Por fin para terminar mi rutina de todos los días nos dirigimos al salón de clases; tomamos asiento como de costumbre; llega el profesor, —Cómo odio tomar historia a estas horas de la mañana, si en si nunca entiendo a estas horas menos — Le comento a Bere que es la que se sienta justo delante mío.

Comienza la clase y...

¡Perdón! ¿Está es la clase de historia de tercero y usted es el profesor Bustamente? —pregunta un chico en la entrada del salón.

Así es jovencito y ¿Usted es..? —responde el profesor Bustamante quitándose los lentes.

Soy nuevo en el colegio, mi nombre es Iker Du Mont, y la señorita Salazar, me dio esta nota para usted y me dijo que me presentara en este grupo — entró al salón y le dijo entregándole la nota al profesor.

El profesor empieza a leer la nota que le acaba de entregar. Mientras todo el salón comienza a murmurar.

¡Vaya! ¡En verdad está mono en nuevo chico! —comenta Bere.

Creo que más de una hará su luchita para conquistar al nuevo —Comenta Di.

¡Pues si alguien quiere lucha!, ¡Aquí estoy! —comenta Mar.

¡Mmmh! Así va a estar difícil acercarse a él —contesta con pesar Bere.

Pues a mi me parece que se ve medio “gay” —comenta Hector, el payaso del salón.

¡Pues entre ustedes se reconocen ¿no? —contesta Di.

¡Jajajaja, eso y más te mereces por hablador —alguien más en el salón le responde.

Pues a las pruebas me remito, ¿Quien se ofrece para comprobarlo? —responde ofendido.

¡Pues no eres feo jajaja! —responde Ricardo.

En verdad, Troya va a arder aquí, ya vieron, ese par de... —Di se quedo a media frase.

¡Silencio Jóvenes!, ¿Están en el mercado o en un salón de enseñanza? —Alza la voz el profesor Bustamante —Veo que tienen muchas ganas de hablar, ¡así que no se preocupen, que me lo van a demostrar, en algunos minutos! — Con eso puso punto final a los murmullos.

Consigue el silencio en la aula y continua leyendo el papel que le entregaron momentos antes. Todos nos quedamos observando en silencio, ya que sabíamos lo duro que es, y eso que se lo vamos a demostrar, creo que a causado un poco de miedo en todos; en todos menos en Bere, que no aparta la vista del chico nuevo.

Bueno es raro que acepten a nuevos alumnos a esta altura del curso, pero bien, aquí explican perfectamente su situación —comenta el profesor viendo al chico nuevo — mmmmh... —dijo pensando —tome asiento en la tercera fila en la banca numero cuatro, su nueva compañera de a lado le ayudará en lo que necesite, ¿no es así señorita Betancourt? —lo dijo dirigiéndose a mí.

¡Diablos!, a como estoy, es lo único que me faltaba tener que ser niñera —me quejó sin que escuche el profesor, más bien sin que nadie escuche.

Llega junto a mi, —Hola — me dice con una sonrisa tímida.

No le respondo. Sólo lo volteo a ver. Y trato de darle una sonrisa leve. Aunque quizá fue más como una mueca.

Señorita Betancourt, sino me equivoco tiene las mismas clases que usted. Bueno eso dice la nota; así que le pediré, que el día de hoy no se le despegue ni un segundo a su compañero, y quizá sea necesario que un par de días lo ayude.

Claro profesor, no hay problema —le contesto con mi sonrisa encantadora, pero por dentro le quisiera gritar que mi nuevo compañero y él se podían ir al carajo, o más lejos de ser posible.

Y la clase comenzó. Y como lo dijo el profesor Bustamante sólo para demostrar que el era la autoridad ahí, nos hizo un examen oral sorpresa. En el cual las dos preguntas que me hizo ni una sola supe la respuesta correcta. Terminó la clase y nadie veía con buenos ojos al “nuevo”, ya que el en cierta forma había sido el culpable de que nos hiciera esa prueba.

Cuando cambiamos de salón estuvo siempre detrás mios unos pasos. A cada profesor que veía hacia lo mismo. Se presentaba y le entregaba la nota correspondiente.

Todo el día anduvimos así. Y porque así decirlo, simplemente se comportaba como perrito faldero buscando nuevo dueño, siempre estuvo detrás de nosotras unos cinco pasos y ni “pio” decía. Por fin termino el día.

Jazzlyn, muchas gracias por tu ayuda —me dijo Iker. —Espero no haberte molestado mucho, sí es así, no te preocupes, ya mañana veré, como le hago; pero si no es mucho pedir, me gustaría que en los siguientes días me permitas estar junto a ti... eh mmmh, digo para que que me enseñes la escuela, los profesores y si se puede me ayudes un poco ponerme al corriente con las materias.

¿Qué?, mmmm, ¡Ah!, ok, pues nos vemos mañana —contesto sin mucho animo.

¡Hasta mañana hermosa! — me contestó —¡Que tengas una linda tarde! —se acerco y me dio un beso en la mejilla. —Hasta mañana chicas —se despidió de lejos de mis amigas.

En verdad esta guapo este niño —Dice Di.

No lo dudes —Responde Mar —Pero creo que él ya quedo impactado con alguien —lo dice viéndome.

¿Qué? ¿De que hablas?, no inventes, solo está agradecido por la poca ayuda que le di el día de hoy —contesto.

La verdad es que no, ¿para que te haces la loca jazz? —Responde Bere —A parte de eso, se ve que lo dejaste impresionado.

O sea no ¡inventen!, están locas, además, como que se ve medio raro ¿no?, si lo ven bien, se ve medio amanerado —río mientras contesto —Yo creo que si lo dejamos, será pronto una más del club, ¿No lo creen? —contesto tratando de decir algo divertido.

Pues si tu lo dices, entonces Jazz, Si vas a venir a mi casa ¿Verdad?, recuerda que le prometiste a mi madre comer con nosotras y tenemos que estudiar, no se te olvido o ¿si? —me dice Bere.

Para nada Nice, si de aquí nos vamos juntas para tu casa, como quedamos, ya sabes que mi madre es feliz que vaya a estudiar contigo, dice que haber si se me pega un poco lo matadita que eres en la escuela —todas soltamos unas carcajadas.

¡Tons vengase para acá burris! que algo le voy a enseñar —dice auú riendo.

!Nos vemos mañana chicas!, que descansen —nos despedimos y nos fuimos juntas.

Como Bere vive cerca del colegio, No hay necesidad que su madre venga por nosotras, así que nos vamos caminando, platicando y riendo de todo y de nada.

Burris, en verdad el chico nuevo, mmmh ¿cómo se llama? —pregunta.

Iker, no te hagas —contesto.

Así, Iker mmmm, dulce y guapo iker —lo dice dibujando corazoncillos en el cielo —¡Iker! —comienza a reír como loca —Ya ligaste amiga, ¿no viste la cara de idiota que ponía cada vez que hablabas?, se le caía la baba —seguía riendo.

¡Callate mensa! —contesto —A la que se le caía la baba era a otra, no te hagas, ¿ok?, estos ojitos que se comerán los gusanos, te vieron —contesto.

Hasta crees, sueñas, no... no es mi tipo —contesta dudando.

La que va a soñar... —dejo la frase a la mitad y volteó.

Estoy casi segura que alguien o algo venía detrás de nosotras y cuando volteé creo que se escondieron, simplemente no hay otra explicación. Tengo una sensación rara, siento cómo me empezaba a faltar el aire.

Sentí un escalofrío recorrer mi columna; y ahora comienzo a sudar frío.

¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? —pregunta alarmada Bere.

¿Qué...? mmmh, estoy bien —contesto, lo mas tranquila que puedo, no la quiero asustar más de lo que ya está.

¿Segura?

Sí, no te preocupes, estoy bien, quizás sólo fue un golpe de calor. Ya ves esta fuertísimo en esta temporada, y ni agua ni nada traemos. Busquemos mejor con que refrescarnos, no te vaya a pasar lo mismo a ti —trato de distraerla.

No tiene caso que le comente algo, si en verdad no estoy segura si había o no algo detrás de nosotras. O alguien. Con el pretexto del calor, nos desviamos del camino buscando una tienda. En estos meses siempre se siente mucho calor, así que mi respuesta convenció a Bere. Pero en realidad a la que quiero convencer en realidad es más que nada a mi.

Mmmh ¿En que estábamos? —pregunto para romper el silencio.

¡Eh...!, a sí, en tu nuevo novio Iker, muack muack jajajaja —Contesta burlándose y haciendo sonidos de besos.

¡Mi novio! Jajajaja, sueñas loca, si la que quiere que sea su novio es otra, ¿qué crees que no te vi como lo veías?, si por poco te pasaba una cazuelita para la baba jajaja —respondo haciendo un gesto con la mano, colocándosela debajo de la barbilla.

¡Callaté mensa! Vieras que pensaba invitar yo, pero ahora por sangroncita te toca pagar a ti, jajaja, y te va a salir caro, mmmmh para empezar quiero... —comienza a decir cuando llegamos a un minisúper.

Entramos la verdad es que, lo último que se me antoja es algo que comer o beber; aun me siento rara, como cansada. Así que realmente sin prestar mucho atención agarro una botella de agua. Cuando nos dirigimos a la caja; Bere pone enfrente de mi, chocolates, dulces, galletas, agua y no se que tanto más.

¿Sólo eso? —digo sorprendida a ver la cantidad de productos que tengo enfrente.

Te dije que por mensa, te iba salir caro ¿no? Además no es tanto.

Pensé que íbamos a estudiar. No que íbamos a tener una reunión jajaja —saco el dinero para pagar y salimos de la tienda.

Cuando estábamos a punto de salir de la tienda, buscaba en todas direcciones si había algún rastro o algo que me indicara que no había alucinado, pero por mas que con la mirada buscaba en todas las direcciones no encontré nada. La calle estaba sola.

Seguimos caminando, sin mucha prisa, aun bromeando sobre quien iba a soñar con quien, y de quien era el novio, cosas de ese estilo, todo acompañado de sonoras carcajadas, que cuando alguien pasaba cerca de nosotras se nos quedaban viendo como diciendo ¿a estás que bicho les pico?. En cuestión de unos diez minutos mas o menos llegamos a su casa. Y justo cuando Bere estaba cerrando la puerta. Pude ver que tenia razón... o eso creía.

Bueno quizás no es lo que sentí hace rato. Pero sencillamente acabo de ver algo que hace semanas lo deseaba.

Aunque se que va a ser difícil; decido centrarme en el propósito de estar aquí, en la casa de Bere. Olvidarme de todo de mis sueños; pesadillas; alucinaciones y en él. Y dedicarme a los estudios.

Dejar de estar soñando, con ¿El por qué?, ¿Dónde está?, ¿Soy yo?. Me tengo que dar cuenta que por más que lo desee, la vida no es como un cuento de hadas y que los príncipes azules no existen. Realmente lo único tangible en mi presente, en el aquí y ahora; es mi familia, mis amigas y los estudios. El tiempo y el destino dirán si algo más merezco.

Así estuvimos toda la tarde, repasando los apuntes, y haciendo los deberes que nos dejaron en el día. El tiempo se fue volando, no me di cuenta lo tarde que era hasta que Edna, la madre de Bere, se asomo, por la puerta.

¡Que lindas se ven estudiando mis niñas! —habló con orgullo —Jazz, nena, ¿te queda a cenar? —me pregunta.

¿Tan tarde es? —pregunto alarmada —!Muchas gracias! Pero en verdad no puedo, mi padre me mataría, ya que el único momento familiar, donde nos reunimos todos, es a la hora de la cena. Será que mejor les llame, para ver si pueden venir por mi.

Sale de la habitación. Tomó el teléfono y marco a la casa.

¡Hola Pato! —Saludo —No creí que fuera tan tarde, ¿puedes venir por mi? —mi padre me contesta. —Ok, pa', entonces ya voy guardando las cosas y te veo abajo. Gracias eres el mejor. Bye bye. —Cuelgo.

¿En verdad no te puedes quedar Jazz? —pregunta una Bere triste.

Burris, para el Pato es como una tradición que estemos todos juntos a la hora de la cena. Pero mañana, como hoy y toda la semana recuerda que voy a venir a estudiar contigo. Así que quita esa cara de mosca embarrada en la ventana, jajajaja. Mejor ayudame a guarda todo, que no tardan en pasar por mi.

Una vez que guarde mis cosas, salimos de la habitación, me despedí de los padres de Berre y salí a la calle a esperar. Aunque normalmente nunca se siento frío; ya al vivir cerca de la playa, el clima normalmente es de cálido a más caliente, sin importar la hora que sea. Pero hoy, tengo frío, siento que cala hasta los huesos; Bere me ofrece prestarme alguna sudadera o algo.

No como crees, Nice, ya casi llegan por mi, no te preocupes —contesto.

En eso veo por la esquina la camioneta de mi padre dando la vuelta; pero no solo estaba la camioneta. Tenía razón. Si vi a alguien antes que cerrara la puerta Bere. Aunque no estoy segura si ese alguien fue lo que sentía cuando veníamos en camino.

Ahi esta... Ian, cuando me ve, me saluda con la mano y creo que da un paso hacia mi dirección. Pero la camioneta de mi padre se estaciona enfrente de la casa; enfrente de mí.

¡Hey tú! Freaky, vámonos, que tengo hambre y tu aquí, viendo como caminan las piedritas jajaja parada como una de ellas; mientras nos estamos muriendo de inanición en casa —grita Arturo, abriendo la puerta.

Me despido de Bere y sin más remedio subo a la camioneta. A pesar de que Arturo seguía diciendo cosas, para molestarme; simplemente lo ignoraba; y no paraba de sonreír.

En verdad que estas bien ¡Cu-cu, Cu-cu! —decía Arturo —Ahora sonríes sin parar y pones cara de loca, vieras que “linda” te ves, de aquí para el manicomio jajajaja.

¿Cómo te fue princesa?, ¿Estudiaron mucho? —pregunta mi padre —¡¿Princesa...?!

Por mas que escuchaba voces, no entendía nada, mi mente, estaba en otro lado. Mi corazón latía a mil por hora. ¡Ahí estaba!

Llegamos a casa, y nos instalamos en el comedor casi inmediatamente. Yo por más que quería parar de sonreír, no podía. Mi corazón simplemente no me lo permitía.

Jazz ¿Qué tal estuvo el estudio? —preguntaba Ed. —¿Jazz...?

¿Nena? —ahora era mi madre —¿Nena...?

!!!Freaky!!! —gritó Arturo.

¡Mmmh, ¿Me hablaban? —contesto distraída.

¿Te encuentras bien? — pregunta mi padre.

Sí, perfectamente, mmmh, solo estoy un poco cansada, pero nada más.

¿Segura? —me preguntan.

¡Sí, estoy perfectamente bien!, solo cansada —contesto dando mi mejor sonrisa. —¿Qué no tenían hambre? —pregunto, esperando que se olviden de mi y se preocupen solo por la comida.

Cenamos tranquilamente, yo por supuesto fui la primera en terminar; pero tuve que esperar que todos terminaran. Ayude a mis padres a levantar la mesa. Me despedí, y subí a mi habitación. Puse un poco de música, busque en mi mesita el diario y me senté en la cama.




14 de mayo 2007

“Me siento, simplemente maravillosa, creí que nunca más me podría sentir así. Que bueno que me equivocaba. Hoy a sido un buen día... que buen día; un maravilloso día. Porque ahí estaba, lo vi, y el me vio”.

“Mi príncipe ahí estaba, sonriendo con su maravillosa sonrisa, Ian, ¡en verdad creo que te amo Ian...”



Deje de escribir, no podía, pensar, ni escribir; me temblaba todo. Sentí que la esperanza crecía dentro de mi nuevamente, sin darme cuenta, me quede dormida.

Y cómo pocas noches tuve “dulces sueños” y nada más.


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Hace mucho que no me sentía así, me sentía renovada, sentía palpitar mi corazón nuevamente. Es más ni me molesto, tener todo el día detrás de nosotras a Iker. Sencillamente el tiempo paso volando, no lo sentí. Cuando me di cuenta ya habían terminado las clases.

Nos encontrábamos en la salida de la escuela despidiéndonos. Yo como la tarde anterior, iba a ir a casa de Bere para estudiar nuevamente; la verdad es que no sabía si seria capaz de concentrarme.

Cuando ya habíamos dado unos pasos fuera del colegio. Iker llego corriendo, se puso enfrente de nosotras.

¡Se que con esto, no te puedo agradecer toda tu ayuda Jazz, pero no quiera dejar pasar el detalle! —dijo Iker, al mismo tiempo que me entregaba ramo de flores blancas y rojas, una caja de dulces y me daba un beso en la mejilla.

Antes que le pudiera decir algo, dio media vuelta y se fue.

Ves, como tenía razón, simplemente, lo traes loquito, tras tus huesitos jajaja —me dijo Bere, dándome una palmada en el hombro.

¡Callate mensa!, mejor vámonos que hay que estudiar ¿no?, y hay que pasar a la tienda, hoy te toca pagar a ti ¿eh? —le digo.

Si, lo que digas, jajaja ¡muack, muack! Jajaja —riendo y besándose el dorso de la mano me contesto.

Después de pasar a la tienda, llegamos a su casa. Estudiamos toda la tarde y en lo noche pasaron por mi.

Los siguientes tres días fueron exactamente igual. Iker en agradecimiento por “mi valiosa ayuda” me daba algo diferente a la hora de la salida. Aunque la verdad no se que agradecía ya que para ser sincera, solo le indicaba cosas simples —ese profesor es...; aquel es el de música; este salón sirve para... si quieres evitar problemas no vayas ahí; cosas de ese estilo. Aun no comprendo que agradece. Para empezar lo hago porque el profesor Bustamente me obligó, y no por voluntad propia.

Pero el viernes hubo algo diferente a los tres días anteriores, fue como el primero. Cuando llegamos a casa de Bere. No lo podía creer. Ahí estaba. Por segunda vez esta semana. Mi corazón latía sin cesar, queriéndose salir de mi pecho. Mis manos sudaban. Sentía no un millón, millones de mariposas revoloteando en mi interior. Me arme de valor.

Hay que ver si la proxima semana continuamos con el estudio —decía Bere —Se acercan los parciales y... —me observa —¿Jazz...?

Dame cinco minutos ¿Sí? —le digo a Bere.

Ok, ahora comprendo —terminó por decir cuando se dió cuanta el porque no respondía.

Dejo mi mochila en el suelo. Y le doy a Bere mis rosas y la rana de peluche que traia.

¿Jazz no quieres que...?

No te preocupes, Nice, se lo que hago —contesto sin voltearla a ver

Camino con toda la seguridad hacia donde se encuentran, Ian, Raul y dos chicas; el aún no me había visto.

¡H-h-hola Ian! ¡Hola Raúl!, ¿Cómo están? —saludo tímidamente.

¡Hola Jazz! ¿que haciendo por aquí? —contesta Raúl.

Pues estoy viniendo a estudiar con Bere, mis calificaciones bajaron un poco y me está ayudando —contesto realmente sin verlo.

Mi vista esta fija en Ian. El Ian que no me ha contestado, ni volteado a ver.

¡¿Ian...?!, ¿estas bien? —vuelvo a saludarlo.

¿Qué...? mmmh ¡Así hola, como estas? —contesta sin voltear.

¿Qué tienes? ¿estas bien? —vuelvo a preguntar —Tenia tanto que no nos veíamos que creí que te daría gusto verme pero...

¿Gusto? Mmmh ¿Gusto de qué? —contesta de malas —¿gusto de que una niña venga a interrumpirnos? —contesta.

Pero al mismo tiempo toma el brazo de una de las chicas que estaban con ellos , y le da un beso en la boca. Un beso. Sentí como mi corazón en ese momento se rompía. Tenia ganas de llorar. De salir corriendo. Pero me quedo observando el espectáculo.

Una vez que se separo de ella, volteo a verme con una sonrisa, que parecía más que una mueca.

¡Entiendelo de una vez! —me dijo —Eres una niña.

¿Que? Pero no entiendo ¿de que hablas?, y-y-yo solo te quise saludar. —conteste conteniendo las lágrimas.

¿Cómo te lo digo para que entiendas? — lo decía con rabia en la voz. ¿Crees que no se que me has buscado? ¿que estas obsesionada conmigo?

P-pe-pero, no entiendo qué...

¡Fue un beso. Sólo un beso. Un insignificante beso. Un beso que le di a una niña! —casi gritaba —Entiendelo bien. Eres solo una niña, una mocosa que no sabe nada. Yo necesito a alguien de mi edad. Alguien que me comprenda. Lo ultimo que necesito es una niña a la que le tenga que enseñar todo y cambiarle hasta los pañales.

P-pe-pero...

Nada de peros, metetelo en la cabezita, si no la tienes hueca —me decía mientras con su dedo índice me tocaba la sien. —¡Eres solo una niña! Y no me interesas. ¿está claro?, o ¿te lo explico con palitos y bolitas? —seguía gritando —¡dejame en paz! ¿Ok? —dándose la vuelta, termino diciendo.

Yo simplemente quería salir corriendo de ahí, pero, mis piernas no hacían caso, no reaccionaban. Las primeras lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos. No entendía que era lo que estaba pasando.

Chicos vamonos de aqui, creo que empieza a oler a pañal sucio, o algo así, mami ya no tarda en salir a cambiar el pañal —les decía a sus amigos, mientras abrazaba a ambas chicas. Una con cada brazo.

Jazz, ¡lo siento no se que...! —en un susurro me decía Raúl.

¿Vas a cambiar el pañal tú Raúl? —le grita Ian a Raúl entre carcajadas. —¿Vienes o te quedas?

Y-yo. ¡Lo siento!, termino por decir. Y los alcanzo. Ya lo esperaban dentro del auto.

Yo no entendía lo que estaba pasando, esto era una pesadilla. No podía haber pasado en realidad. No puede ser. No podía moverme. Mis piernas no me respondía. Con lágrimas en los ojos veía como se alejaban en el auto. ¡No entiendo nada!

¡Jazz! —escuchaba a Bere gritarme. —¡Jazz!

De repente siento que me abraza , mi amiga. Mis piernas flaqueen y ambos caemos en el pasto. Cuando lo veo ella también está llorando, me abraza. Me abraza muy fuerte.

¡Jazz! no hagas caso — me decía entre sollozos. Jazz no...

T-ti-tiene toda la razón, solo dijo...

N-n-no, no es cierto, Jazz, por favor...

S-s-so-solo soy una niña. Recuerda hasta tu me dijiste eso...

C-cl-claro que no, no hagas c-ca-caso a lo que...

S-s-si, la tiene yo...

C-c-cuando ya te dije q-q-que eras una niña, e-e-era para que te f-f-fueras con c-c-calma, y-y-yo, nunca quise l-la-lastimarte, e-e-eres como m-m-mi hermana y-y-y este es u-u-un patán que n-n-no vale la p-p-pena —con dificultad decía Bere.

Aunque el llanto ya no nos permitia que salieran las palabras.

¡L-l-lo s-s-sé, n-n-no te p-pr-preocupes her-herm-hermana!

Lo único que pudimos hacer es abrazarnos fuertemente, y llorar en el hombro de cada una. Llorar es lo único que podíamos hacer en ese momento.

Pero en mi cabeza solo había un pensamiento que daba una y otra vuelta “Solo eres una niña, una mocosa...” Las seis palabras que más me han lastimado y salieron de él...


martes, 23 de noviembre de 2010

El Parque by Felin




El Parque


Que tarde es —rezongo, con mala cara —va a ser casi la medianoche y apenas voy de camino a mi casa.

No es que le tenga miedo a la noche o la obscuridad, pero es que últimamente la ciudad ya no es tan segura como antes; se escucha cada cosa en los noticiarios que solo imaginar que algo así me sucediera, no se que sería de mi. En eso escucho que pasos detrás de mi; yo temerosa volteo, en busca del dueño de ese ruido, no veo a nadie.

¿Hola? —pregunto, y espero la respuesta.

Solo escucho silencio y nada más; acelero un poco mi ritmo ya quiero llegar a casa, y descansar un poco, que mañana tengo que madrugar.

Maldito de mi jefe, todo el equipo tenemos que salir a altas horas de la noche, mientras el muy comodino, a las 7 se va a su casa —protesto —claro como esta bien parado con los superiores, él se para el cuello con nuestro trabajo y ni un gracias nos da.

Vuelvo a escuchar que alguien camina detrás de mi, con una mirada fugaz volteo en todas direcciones y no veo a nadie cerca, solo mi sombra y mis pasos me acompañan. Por un momento estuve a punto de correr; pero solo fue una idea fugaz, ya que si en realidad alguien me está siguiendo el echarme a correr lo único que provocaría es que hicieran lo mismo, y con estos tacones, dudo mucho avanzar a una velocidad decente; así que decido sólo acelerar el paso, ya solo estoy a dos calles de llegar.

Por fin, en la esquina, doy la vuelta y ahí esta mi casa, sólo a unos pasos mas y estaré a salvo. Antes de introducir la llave a la puerta busco en todas direcciones para comprobar que estoy sola en calle, al ver que no hay nadie, giro la llave, y entro lo mas rápido posible.

Laika, mi perra de casi dos años de edad, es la única que me recibe. A veces me arrepiento haberme salido tan chica de casa, y haberme cambiado ciudad. Tengo un poco más de dos años viviendo sola y ni amigos tengo; mi familia esta lejos, mi rutina del diario, es del trabajo a la casa, de lunes a viernes. Mi única compañía es ésta perra latosa, que a pesar de toda la adoro.

Sin mucho ánimo, le doy una caricias, muero de sueño, así que el recibimiento sólo duró unos segundos, entro a la casa y ella no teniendo otra opción se mete a su casa a descansar.

Vaya por el cansancio no me había dado cuenta del hambre que tengo —me digo al escuchar un pequeño gruñido desde mi estomago. Como ya es tarde decido ir al refrigerador y buscar algo que comer.

Creo que la despensa urge que la compre, no hay nada; solo leche, un poco de queso, algunos recipientes de comida china. —mmmm hace como dos semanas compre esto —digo mientras los hago a un lado —esta casa creo que necesita limpieza a fondo — Rebuscando entre las pocas cosas que hay en el refrigerador, encuentro un yogurt, veo la fecha y está perfecto. Apago la luz y subo a mi habitación.

Ya en ella pongo un poco de música, en lo que ceno —vaya cena, digna de una princesa —río mientras busco mi pijama para dormirme.

Media hora después de haber llegado a casa, logro acostarme, y casi inmediatamente me quedo dormida estaba exhausta.


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Ewww, maldición, que le pasa a ésta perra loca —me despiertan sus ladridos —en verdad no entiendo porque ésta así, sino se calla pronto los vecinos vendrán a quejarse, es lo único que me falta enemistarme con la poca gente que me dice “hola” o “buenos días o noches”, según sea el caso.

Casi con los ojos cerrados, me levanto de la cama, me acerco a la ventana, la abro.

Laika, nena, callate — le hablo, pero como si no lo hubiera hecho sigue ladrando sin parar en dirección a la calle.

Al ver su actitud, busco algo que aventarle, a pesar de que mi recamara es un caos, no encuentro nada. Lo primero que tengo a la mano es la cuchara del yogurt, decido arrojarsela; —strike one —digo burlándome de mi, ni cerca estuvo siquiera de rozarle.

Sigo buscando en el escritorio, algún objeto que me sirva, la verdad es que sólo encuentro ese regalo ridículo que me dieron la navidad pasada; —¿A quién se le ocurre regalar porquerías como estas?, quizás ahora le encuentre un uso diferente al que este solo sobre el escritorio desde hace 6 meses — digo mientras camino de regreso a la ventana. En la mano llevo un abanico enorme de tela y madera, algo así del estilo que usaba Locomia en sus presentaciones. Se lo lanzo a Laika y a pesar de que estuve más cerca que con la cuchara; un lugar de que se callara, creo que la espante mas de lo que estaba, ya que comenzó a aullar,—strike two, cero en puntería Jena — pienso mientras le grito a Laika —ok, tu ganas, con tal de que te calles y me dejes dormir un par de horas tranquilas.

Regreso al lado de mi cama busco, unos tenis, y alguna chamarra. He decidido a llevarla a dar una vuelta al parque que esta a dos cuadras de aquí, quizás así se tranquilice un poco y deje de ladrar de esa forma.

Bajo las escaleras, busco la correa, y salgo al patio en busca de Laika. La sujeto bien y salimos a la obscuridad de la calle. La verdad es que todo esta muy tranquilo, mas que de costumbre. En unos cuantos minutos, llegamos a la entreda del parque.

¡Maldita!, tenias que salirte con la tuya —le digo a Laika —Solo diez minutos que mañana tengo que madrugar —le aviso mientras la suelto, a que de una vuelta o lo que desee hacer en el parque.

Camino detrás de ella, viendo como se aleja, feliz, yo a cada paso que doy lo acompaño con un bostezo, llego a la mitad del parque, que es donde esta el kiosko.

Al ser una zona con pocos arboles, se ve el cielo estrellado; raro que se pueda ver en la ciudad, porque si no es por la contaminación, es por el clima; pero cielos como el que estoy viendo esta noche es muy raro poder apreciarlos; sencillamente parece una postal, un cielo obscuro iluminado por millones de estrellas luminosas; pero lo mas hermoso de esta noche es la luna; hay luna llena, enorme como no la había visto nunca, parece una pelota gigante volando ahí, sin que nada la sostenga, pero no ésta sola, esta rodeada de un halo de varios colores; no puedo dejar de observarla, me tiene hipnotizada, no puedo ni parpadear.

En eso siento que las piernas me empiezan a dolor, mejor dicho me arden, es como si me estuvieran picando con algo, cada vez el dolor es mas fuerte, necesito descansar, sentarme unos momentos. El dolor ya es insoportable.

Dejo de observar la luna y veo a lo lejos una banca aun lado del kiosko que esta iluminada, decido ir a esa, porque las demás están algo obscuras. Cada paso que doy es mas doloroso. En lugar de sentir que me acerco a la banca parece que me alejo.

Cuando estoy ya a unos cuantos pasos, veo que no ésta sola, hay alguien sentado ahí.

¿Hola? —pregunto un poco temerosa. No recibo ninguna contestación, así que sigo caminando despacio, ya que el dolor no me deja ir más deprisa.

¿H-hola?, pregunto titubeante, pero no se mueve la figura.

Así que al no haber movimiento ni respuesta alguna, decido acercarme mas, ya que el dolor cada vez es más fuerte.

Cuando estoy a solo unos pasos, veo que en realidad no es ninguna persona, lo que se encuentra ahí, es solo una estatua, simulando a alguien que esta sentada.

¡Vaya en realidad ya no saben ni que inventar! —digo sonriendo nerviosamente. Me acerco a verla mas de cerca, más detenidamente, —Se ve tan real, ya no saben ni que inventar para impresionar a la gente en estos días — tomo por fin asiento, el dolor de las piernas es cada vez mayor.

Ya una vez en mi lugar, sigo observando la luna, definitivamente es mágica esa visión. A lo lejos veo a Laika, que corre feliz de la vida, de un lado para otro. De repente escucho que algo a mi lado se mueve. Busco de donde pudo venir el sonido y no hay nada.

Quizás solo es una ardilla corriendo por ahí — pienso, ya que el dolor no me deja pensar en algo más.

Cuando de repente, sin imaginar lo que iba a pasar, volteo a ver la estatua que esta junto a mi; y en ese preciso momento ésta gira la cabeza, se me queda observando fijamente con unos ojos rojos como la sangre; ya me he paralizado, no puedo ni respirar. Sin dejarme de observar, en su rostro dibuja una sonrisa, que parece mas una mueca, y sin esperar se abalanza contra mi.

Trato de luchar, es inútil, esta encima mio; siento que mis fuerzas, van disminuyendo poco a poco, estoy perdiendo el sentido, las fuerzas me abandonan; escucho como se reí, una risa fría que provoca escalofríos; mis párpados pesan cada vez más.

En la distancia solo escucho los ladridos de Laika, mi única compañera, mi fiel amiga. Y solo hay silencio y obscuridad.

Capítulo 8 de Amar... Te Duele " Desilusiones"


Amar...Te Duele
Capítulo 8  "Desilusiones"



7 de abril 2007

“La verdad, ya han pasado mas de dos meses, y ya me hice a la idea que mi cuento de hadas, termino antes, de que empezara...”

“Me siento desilusionada, creí que había encontrado el inicio de una hermosa historia, pero que hasta ahora no se ha desarrollado, y como van las cosas dudo mucho que tenga un final feliz”

“A veces me pregunto, si hubiera tenido un final parecido al de Bere...”


En mi mesita de noche, tengo millones de fotografías, de mi familia, principalmente, y de mis tres hermanas, que así es como las llamo aunque no sean de sangre, son mis hermanas del alma, mis compañeras, mis cómplices.

Tomo una foto donde estamos las tres, y me pregunto. Sí esa sonrisa de Bere era real o fingida. Aun no puedo creer que haya pasado por ese trauma, y peor aun, guardarse por meses su dolor, sin contárselo a nadie...


“Cada vez que la veo me preguntó, ¿segira pensando en lo que le paso?, ¿su sonrisa es real? O ¿solo está aparentado? ¿le dolerá haberse equivocado así? ¿algún día se volverá a enamorar...?”

“Bueno es que la verdad, aunque ella me preocupa mucho. Yo estoy mal, he bajado de peso; ya no quiero ir a la playa; de la escuela ni se diga; no se que vayan a decir en casa cuando vean las calificaciones... por mas que quiero no puedo sacarlo de mi cabeza, mi corazón grita y llora por él, solo por él...”


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6:00 am

Con un humor de los mil demonios, apagó el despertador, no tengo muchas ganas de ir al colegio, siempre es lo mismo, ir de un salón a otro, según prestando atención; pero entre mis pensamientos por él y la preocupación por Bere...

Parece que todos los profesores hablan en chino porque no les entiendo nada; apuntes ni por equivocación tomo, no tengo humor de nada.

Se que no debería estar así, pero en estos momentos mi corazón es quién maneja mi vida y no la razón.

Mañana entregaran los calificaciones parciales. No se que dirán en casa cuando vean mis bajas calificaciones, el viernes pasado en el examen de matemáticas, conteste solo la mitad y estoy segura que la mayoría de mis respuestas están mal.

Mis amigas, tratan de ayudarme para que me ponga al corriente, pero por mucha ayuda que reciba, solo parecen que palabras entran por un oído y salen por el otro.

Tierra llamando a Jazz —dice un poco malhumorada Di.

¿En que piensas?, porque aquí simplemente aquí no estás —comenta Mar.

Volteo a ver a Bere, en busca de ayuda, se que es mal rollo de mi parte, buscar su apoyo, pero es la única que sabe porque estoy así.

Después de la platica que tuvimos en el centro comercial. A los días, fue la fiesta de Raúl, y sin invitación fuimos; ambas lo buscamos a ver si lo encontrábamos; al no verlo fuimos con Raúl, para ver que noticias tenía sobre él; a lo que sencillamente contesto: “ Desde tu fiesta Jazz, es que no le he visto, salió de viaje, y no se exactamente cuando regresará ¿lo necesitabas para algo urgente?”; contestamos que nada que era simple curiosidad y nos retiramos de ahí. Bere cada vez que puede le pregunta por él. Pero le da la misma respuesta siempre.

Desde ese momento, mi tristeza a crecido cada día más, incluso me pregunto; sí es amor o simplemente una obsesión; ni yo misma se la respuesta.

Bueno ya es tarde, mañana será otro día, hay que descansar —Les dice Bere a las chicas. —Llevamos horas aquí, será mejor que nos vayamos a casa.

Y con esto se despidieron las tres, y salieron de mi casa. Decidí que en lo que daba la hora de de cenar subiría un rato a mi recamara. Como no tenía humor de nada, decidí poner un poco de música y recostarme tratando de no pensar en nada ni en nadie. Al poco rato mis párpados comenzaban a pesar, tenía sueño...


Voy caminado entre las calle, es de noche, al poco rato llego a la entrada de un parque, estaba solo, no había nadie; estaba desierto el lugar. Decidí entrar y caminar sin rumbo fijo. Cuando me doy cuenta, llegue al centro, hay un kiosco, y algunos juegos para niños; sigo caminando despacio; el sonido de mis pasos y mi respiración es lo único que me acompaña”

Al ser una zona con pocos arboles, se ve el cielo estrellado; raro que se pueda ver en la ciudad, porque si no es por la contaminación, es por el clima; pero cielos como el que estoy viendo esta noche es muy raro poder apreciarlos; sencillamente parece una postal, un cielo obscuro iluminado por millones de estrellas luminosas; pero lo mas hermoso de esta noche es la luna; hay luna llena, enorme como no la había visto nunca, parece una pelota gigante volando ahí, sin que nada la sostenga, pero no ésta sola, esta rodeada de un halo de varios colores; no puedo dejar de observarla, me tiene hipnotizada, no puedo ni parpadear.”

En eso siento que las piernas me empiezan a doler, mejor dicho me arden, es como si me estuvieran picando con algo. Cada vez el dolor es mas fuerte, necesito descansar, sentarme unos momentos. El dolor ya es insoportable.”

Dejo de observar la luna y veo a lo lejos una banca aun lado del kiosco que está iluminada, decido ir ahí, porque las demás están algo obscuras. Cada paso que doy es mas doloroso. En lugar de sentir que me acerco a la banca parece que me alejo.”

Cuando estoy ya a unos cuantos pasos, veo que no ésta sola, hay alguien sentado ahí.”

“—¿Hola? —pregunto un poco temerosa. No recibo ninguna contestación, así que sigo caminando despacio, ya que el dolor no me deja ir más deprisa.”

“—¿H-ho-hola?, pregunto titubeante, pero no se mueve la figura.”

Así que al no haber movimiento ni respuesta alguna, decido acercarme más, ya que el dolor cada vez es más fuerte.”

Cuando estoy a solo unos pasos, veo que en realidad no es ninguna persona, lo que se encuentra ahí, es solo una estatua, simulando a alguien que esta sentada.”

“—¡Vaya en realidad ya no saben ni que inventar! —digo sonriendo nerviosamente. Me acerco a verla mas de cerca, más detenidamente, —Se ve tan real, ya no saben ni que inventar para impresionar a la gente en estos días — tomo por fin asiento, el dolor de las piernas es cada vez mayor.”

Ya una vez en mi lugar, sigo observando la luna; definitivamente es mágica esa visión. A lo lejos veo a un perro, que corre feliz de la vida, de un lado para otro. De repente escucho que algo a mi lado se mueve. Busco de dónde pudo venir el sonido y no hay nada.”

“—Quizá solo es una ardilla corriendo por ahí — pienso, ya que el dolor no me deja pensar en algo más.”

Cuando de repente, sin imaginar lo que iba a pasar, volteo a ver la estatua que esta junto a mi; pero veo que no está sola. A un lado de ella hay tres figuras inmóviles de pie; estás nuevas imágenes a pesar de que no se mueven siento que me observan detenidamente, es más incluso parece que sonríen; yo estoy sorprendida, quisiera salir corriendo de ahí, pero mi cuerpo no reacciona; cuando siento que respiro nuevamente, escucho un nuevo crujir a mis espaldas; con mucho cuidado volteo a ver que fue lo que provocó ese ruido”.

Horrorizada veo que hay dos figuras más a mi lado. No entiendo nada, siento que también me observan y a pesar de que no se mueven creo que están sonriendo. Decido voltear al lado donde están las otras cuatro figuras, y en ese preciso momento la que esta sentada gira la cabeza, se me queda observando fijamente con unos ojos rojos como la sangre; yo me he paralizado, no puedo ni respirar. Sin dejarme de observar, en su rostro se dibuja una sonrisa, que parece más una mueca, y sin esperar se abalanza contra mi. Las demás hacen lo mismo. Me siento rodeada. Siento como me tocan...”

Trato de luchar, es inútil, están encima mio; siento que mis fuerzas, van disminuyendo poco a poco, estoy perdiendo el sentido, las fuerzas me abandonan; escucho como se rien, una risa fría que provoca escalofríos; mis párpados pesan cada vez más...”



3.28 am

Despierto con gran agitación, —no puede ser este maldito sueño otra vez — observo el reloj. —No puede ser, si solo cerré un rato los ojos.

Me doy cuenta que en casa, decidieron que lo mejor era que descansara, ya que alguien apago la musica y me puso una frazada encima de mi.

No se que significan estos sueños —me pregunto —cada vez son mas reales, a veces siento que están pasando en realidad, pero no puede ser, esas cosas raras, mmmh, mágicas no existen.

Aunque se que será difícil poder dormir, o mejor dicho tener un sueño tranquilo. Aún así me arriesgo a tratar de descansar, ya que mañana sera un día muy lago y tendré que enfrentar la realidad con mis padres.

Sin tan solo pudiera decirles como me siento —pienso —pero se que nunca entenderán mi situación.


11.00 am

La junta con los padres ha terminado, y lo que me esperaba, veo a mis padres como me observan, pero no con cara de reproche, sino con cara de preocupación. No es que sea la estudiante modelo, pero mis calificaciones si han bajado bastante, en comparación al bimestre pasado.

En la tarde veré si me castigan, regañan o no se que, pero de está estoy segura de que no me escapo, y todo esto se debe a mi primera ilusión. A lo que creí que sería mi Primer Amor.


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2 de mayo 2007

“Bueno la verdad creí que con mis padres me iba a ir peor con las bajas calificaciones, pero creo que están más preocupados, por mi actitud que por el bajo rendimiento que tengo.”

“Lo único que hicieron, fue un mes sin salidas. De la casa a la escuela y de la escuela a la casa; y comprobar que en las tarde repase y cumpla con mis deberes. Al principio no me me importó tanto, porque la verdad, ni ánimos tengo de hacer algo...”

“Con tener tiempo para decir que fui una estúpida, por ilusionarme tan rápido, es más que suficiente y la verdad de eso nadie se tiene que enterar, es mas incluso ni yo; ya que lo sé... y lo se de sobra...”


Yo creo que ya es hora que me duerma, está a punto de ser medianoche y mañana hay colegio; con las ganas que tengo de ir. —¡wiii! —digo sarcásticamente sin mucho animo mientras me alisto para ir a la cama.



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