sábado, 3 de enero de 2015

Amor Eterno by Felin (One Shot)


Amor Eterno


by Felin

Desde que recuerdo siempre fui un poco Grinch y las fiestas de fin de año solo las celebré porque en casa lo hacían, si decoraba el árbol era por mamá que le entusiasmaba poner la casa algo así como un bazar navideño y sé que para ella era importante, desde el primer día del mes sacaba cajas y cajas del desván y pasaba días armando el menú, todo esto la hacía teniendo como música de fondo villancicos.

A la edad de doce años lo intenté por primera vez, solo fueron me hice algunos rasguños en la piel y me provoque una gastritis fuerte y una alergia. En casa no entendía porque la había hecho, porque lo había intentado… y lo único que se les ocurrió fue ignorar el tema y hacer al año siguiente como si nada hubiera pasado, mis tres hermanos más pequeños me preguntaron porque lo había hecho. Dios eran unos niños y estaban más preocupados que mis padres.

Pasaron tres navidades antes que lo volviera intentar, lo único que conseguí esa vez, fue que en lugar de que abrieran los regalos en casa en pijama, lo hicieron en el hospital, junto a mi cama. Mis padres pidieron permiso y el almuerzo de Navidad lo hicimos ahí, en ese frio hospital, celebrando y abriendo los regalos. Cuando nos quedamos solas, mi madre me preguntó porque lo había hecho, no supe que decirle, simplemente que me sentía triste.

Lo curioso es que durante el año era “normal” pero empezaba diciembre y todo cambiaba. Yo cambiaba.

Así continuaron los años. En casa celebrando a lo grande esas fechas, mientras yo me tragaba mis lágrimas en silencio.

Estando ya en la universidad, mi mejor amiga me convenció que fuéramos a ver una bruja para que nos leyera la suerte. Y una vez que salí de ahí fue peor, y aunque la razón me gritara que eran puras tonterías, algo dentro de mí me decía que algo había de cierto en sus palabras.

Me dijo que yo era un alma vieja que llevaba casi mil años viviendo una y otra vez buscando mi otra mitad, esa que me fue arrancada salvajemente cuando me marcaron diciendo que era una bruja y mi ejecución la hicieron una mañana del veinticinco de diciembre. Y él consumido de dolor y odio había hecho un pacto con el diablo. Que durante todos estos años él ha vagado en el mundo vengando mi muerte y tratando de encontrarme, y cuando estaba a punto de hacerlo mi vida terminaba inesperadamente siempre un veinticinco de diciembre. Según por eso mi alma se pone melancólica al reconocer la época y ya caí en depresión.

Mi amiga salió riendo de ese lugar diciendo que habíamos perdido el tiempo. Pasaron meses antes de que empezara a tener sueños extraños. Donde era yo la protagonista, aunque no me reconocía, él era siempre el mismo… siempre en lugares extraños y siempre terminábamos separados.

De ahí fue que en todos los chicos le ponía ese bello rostro que me acompañaba y perseguía en mis sueños, incluso con los ojos cerrados lo reconocería.

El diciembre que cumplía veintiocho años, la maldición llegó a mí… estábamos a tan solo unos días de Navidad y saliendo del trabajo, yendo de camino a casa de mis padres para cenar con ellos como cada miércoles, mi automóvil estaba en el taller, y el transporte público se descompuso a tan solo a unas calles de mi destino, por lo cual inocentemente no creí que pasara nada malo, tan solo había avanzado un par de calles cuando sentí que algo o alguien me seguía, nunca distinguí nada cuando miraba sobre mi hombro. Pero ahora estoy segura que “eso” de alguna manera hizo que entrara a ese bar sucio y maloliente, ya que de otra manera no lo hubiera hecho.

Me senté en una mesa escondida entre las sombras y pedí una cerveza, no tardo mucho antes de que se sentara a mi lado, me sonrió y con un acento extraño me dijo, o eso entendí: “Ha pasado tanto tiempo y es tu hora”. Después no recuerdo mucho, solo sentí su aliento gélido en mi cuello antes de que todo se pusiera negro.

En realidad no sé cuánto tiempo pasó antes de que recuperara la conciencia en un hotelucho, cansada, maltrecha, harapienta y hambrienta.

Salí dando tropiezos de motel, no estaba muy segura de donde estaba, ni la hora ni el día en que estábamos, lo único que deseaba era llegar a casa. No tenía mi bolso, por lo cual  ni dinero ni me celular… caminé entre las calles hasta que reconociera algo y saber qué hacer, qué camino tomar.

Era Nochebuena, lo que significaba que he estado fuera por una semana, por la oscuridad del cielo supongo que ya está la noche muy avanzada. Mi familia estará preocupada por mí. En mi camino no encuentro a nadie, las calles están vacías, por lo que imagino que estarán sentados en la mesa celebrando y cenando y por primera vez deseo estar en Navidad en casa celebrando.

Después de lo que fue una eternidad llegue a la calle donde viven mis padres, me llamó la atención que frente al pórtico había un chico viendo el interior de la casa con curiosidad desde la ventana. Me acercó con a él decidida, suficiente hemos sufrido estos días como para que nos quieran asaltar o algo así. Estoy a unos pasos de él y su aroma me llena, no puedo evitarlo y me abalanzo contra él sin darle tiempo a reaccionar, su dulce néctar me llena avivando cada uno de mis sentidos, es exquisito el sentimiento, la sensación de beber de él, todo lo hice por instinto y cuando me di cuenta, su cuerpo lánguido se resbala de mis manos.

Me espanto de mi misma, y con cuidado lo deposito en el suelo, cuando le veo el rostro, el horror crece en mí. Esto no me puede estar pasando, es él… el que está en mis sueños…


*****

Después de lo sucedido no pude entrar a casa, dejé que con el tiempo me dieran por muerta, temía hacerle daño a mi familia.

Han pasado demasiados años, que ya he perdido la cuenta, al igual que de los asesinatos que he cometido.

Buscando información y no sé si es la correcta o no: lo único que me puede destruir es alguien como yo. Y mientras sobrevivo con el dolor de haber perdido a mí otra mitad, el cual supongo que era como yo, al cual destruí con el regalo que me hicieron, y que ahora es mi maldición.

Hace ya muchas navidades que mi familia, a la que conocía se ha marchado, nunca más me acerque a ellos de nuevo, solo los acompañé en sus despedidas.

Mayormente mi tiempo lo ocupo buscando a alguien que me destruya y mientras esto sucede en cada rostro, en cada alma con la que me cruzo trato de encontrarlo a él, de reconocerlo… para intentar tener esa segunda oportunidad. Aun no pierdo la esperanza que él haya reencarnado. El me buscó por demasiado tiempo y yo haré lo mismo.

No sé qué ocurra primero, que lo encuentre a él o que alguien me destruya. Lo único que sé es que Navidad sigue siendo la fecha más triste para mí.







miércoles, 25 de junio de 2014

Sueños de una Bruja by Felin



Sueños de una Bruja



By Felin



Jamás me sentía en mi hogar… incluso algunas veces tuve la idiota idea de que había sido adoptada, y digo idiota, porque si me saliera barba, estuviera quedándome calva y no conociera las cremas depilatorias, cualquiera podría confundirme con ese imbécil, si ese tipejo que a la edad de cuatro años dejé de conocer lo que era una caricia, una palabra de amor proveniente del padre de mis hermanos — ya que una manera de decir que él y yo no somos parientes, aunque sea evidente, siempre digo que soy de probeta, madre conocida y donante anónimo, si las cosas fueran tan fáciles… mierda si soy un clon de él — y por diversas razones es que yo me sentía ajena a mi familia.

No es que me hicieran el feo o que yo tuve que salir de casa varios años por la economía y viviera con un familiar, nah… eso nada tiene que ver con que me sintiera ajena a mi familia, había algo… algo que incluso ni yo entendía, en algún momento perdí mi identidad con ellos, era tan independiente, era tan… soy tan valemadres que me convertí en un ser tan egoísta — y porque no reconocerlo, me sentía el ombligo del universo — donde nadie me comprendía — o quizá yo era quien no los quería comprender — y me alejé de ellos lo más que pude, guardándome todo para mí misma… lo bueno y lo malo, jamás quise compartir con ellos nada de nada, ¿Cómo para qué? ¿Para joderles la existencia como a veces yo me sentía? Una mierda que solo estaba ocupando un espacio en este mundo, robándole el oxígeno a alguien más, si ya sé soy una extremista medio paranoica, pero por años así me vi…

Como que no encontraba mi lugar en este mundo, esa identidad de poder decir, claro esa es mi familia y es donde pertenezco, de donde soy, y donde siempre perteneceré… pero por alguna extraña, siempre me faltaba algo, algo que no me dejaba pertenecer complemente a ellos aunque estuviera con ellos… ya sé suena medio extraño, pero así era.

Pero, ¿Por qué estoy hablando del pasado?

Muchas veces no valoramos lo que tenemos y nos quejamos por lo que nos falta, cuando en realidad deberíamos dar gracias por lo que tenemos, pero desgraciadamente perdemos el tiempo que es tan corto que en un parpadeo se nos va y cuando queremos apreciar la vida es que se nos ha escapado de las manos y fuimos tan idiotas e imbéciles que nunca les dijimos a tiempo un te amo y que ahora ya es demasiado tarde para que ellos nos responda probablemente con un “te amo yo también nena” o gorda o princesa o como se les ocurriera en ese momento — su puff afán de ponerme mil nombres y apodos — ahora ya nada sirve lamentarme de lo que hice y lo que no, el tiempo se me acaba y en cada suspiro se me escapa la vida… yo que siempre dije que moriría joven, hermosa y sexy… okay, hermosa y sexy aunque tenga mil kilos de pellejos que casi barro con ellos el piso que está debajo de mi, es que lo soy, para ¿qué negar lo visible?, la que es bella, es bella aunque esté a punto de cumplir noventa y cuatro años y la artritis y las sinfín de enfermedades que cargo sobre mis débiles huesos… me han debilitado tanto, pero aún sigo en pie… por lo menos hasta que pueda conocer a mis bisnietas… a mis patatitas.

¿Quién diría que sobreviviría a esta edad? Ni yo misma lo hubiera creído… han pasado tantos años y tantas cosas que quisiera olvidar, nunca a las personas, a los amores de mi vida, tantas idioteces que hice y otras que no hice y debería haber hecho… mi familia, esa que conocí y que nunca me sentí parte de ella, hace mucho se ha marchado y sí, tengo el sueño, por lo menos espero que no sea un sueño idiota, del que en alguna parte me están esperando para darme esa segunda oportunidad… el amor de mi vida también se ha marchado hace algunos años y mi corazón jamás volvió a brincar de la misma manera cuando él me observaba y giraba los ojos cuando lo exasperaba un poco, más de cincuenta años estuvimos juntos, mismos que me tuvo que aguantar haciendo de tripas corazón, dando un suspiro profundo y sonriéndome con ese amor infinito que solo ese hermoso rostro siempre tuvo para mí.

A un día de mi cumpleaños y cuando todos me dijeron que debería aguardar en casa a que llegara mi nieto con noticias, ya que el frio que hace en estos días no me hace nada bien a mis frágiles huesos, es que no hubo quien detuviera a esta vieja… bruja necia que siempre he sido y montada en mi macho, estoy en la sala de espera de maternidad a que me digan que mis bis-patatitas — yo siempre supe, que las patatitas serían algo que marcaría mi vida, mi familia, desde el primer día que supe que yo las estaba esperando, y no me equivoque, mi patatita nos dio a dos patatitos — que mi viejito adoraba jugar con ellos futbol aunque no pudiera seguirles el paso y cuando se desesperaba levantaba su bastón en amenaza, ¿Cuántas veces me habré burlado de él sobre que la niña exorcista era yo, para hacer esas amenazas? — y uno de esos patatitos es que hoy, está a punto de darme el título de bisabuela, con dos hermosas princesas… digo patatitas, haciendo que mi bella familia, crezca de tal manera y que hoy me arrepienta que con mis madre y hermanos no pude sentirme de esta manera… si tan solo hubiera tenido más tiempo con ellos para compartir estas alegrías… el único consuelo que me queda, es que creo que esa sensación fue solo de mi parte y ellos si me sintieron parte de su familia… hoy de nada me queda lamentarme por lo que hice y por lo que no… sé que pronto los alcanzaré y tendré esa oportunidad para gritarles “TE AMO” y se enteren de una vez por todas lo que ellos son para mi…

Las horas son largas y la espera se me hace eterna… no quisiera hacerlo, no quiero perderme la oportunidad de ver su expresión en los ojos… pero mi cuerpo me reclama un descanso… si cierro los ojos un momento, tan solo unos minutos…

***

—¡Mami, mami! —sin siquiera esperar a que acuda a mi habitación, me levanto de la cama y corro a su habitación, las lágrimas recorren mis mejillas y en cuanto entro y ve mi rostro ella alarmada se pone de pie y me alcanza antes de que pueda subirme a la cama y me abraza al mismo tiempo que comienza a recorrer de manera confortable sus manos por mi espalda y me susurra al oído:

—Tranquila nena, fue solo una pesadilla, y yo estoy aquí para cuidarte y protegerte… —me da un beso en la mejilla al tiempo que me toma en brazos y me lleva a su cama.

—Es que yo… tú… —decía entre sollozos mientras ella me seguía consolando— todos…

—Nena, cierra los ojos, que mientras yo esté a tu lado, nada ni nadie te hará daño, pero será mejor que trates de descansa que mañana hay colegio y yo debo ir a trabajar —comienza a arroparme y me da un beso en la mejilla— será mejor que vaya a ver a tus hermanos que estén bien y que ellos… —no terminó de decirlo, cuando mi hermano mayor entró corriendo directo a la cama donde comenzó a brincar sin importarle que yo estuviera ahí y pudiera caerme encima y a lo lejos se escucha el llanto de mi otro hermano que aún estaba en su cuna— creo que hoy será una noche muy larga —mi mamá en un susurro para ella habla mientras sale de su habitación, pero antes de que lo hiciera, salí de la cama y corrí a abrazarla.

—Te amo, mami —le dije mientras le daba un beso en su rodilla que era lo que estaba a mi nivel, ella con lágrimas en los ojos, me abrazó.

—Y yo te amo a ti nena —me dio un beso antes de tomarme de la mano y llevarme de vuelta a la cama.

—¿Y, a mi…, a mí me también… me amas? —Mi hermano que seguía brincando en la cama le pregunto al mismo tiempo que se detenía y buscaba abrazarla.

—Por supuesto que si…

—¿Y al pelón? —señala mi hermano fuera de la habitación.

—A tu pequeño hermano también…

—¿Y a quien amas más?

—A todos por igual nena… son mi familia, son parte de mí… y cuando tengas a tus hijos sabrás que no podrás hacer diferencias entre ellos nena.

—Yo quiero tener por lo menos dos patatitas…

—¿Patatitas? —me pregunta con una sonrisa en los labios.

—Larga historia Pollo… larga historia —respondo con suficiencia… claro hasta donde mis escasos cuatro años, okay casi cinco me lo permiten.

—¿Pollo?

—Larga historia mami… y tenemos mucho tiempo para contarnos toooodo eso y más cosas… ¿ya te dije que te amo? —Sonrió ampliamente, porque esa segunda oportunidad que desee por años la tengo ahora, tengo la oportunidad de corregir mis errores y demostrarme y demostrarles que yo soy parte de esta familia y que siempre lo seré.



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